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consejos para inflar una llanta de auto

Que me mancho las manos, que hay que medirla en frío, que mi coche lleva unos sensores que me avisan si hay una pérdida, que no me fío del aparato de la estación de servicio... todo son excusas a la hora de comprobar la presión de los neumáticos, factor importantísimo para nuestra seguridad, la de los demás usuarios de la vía y para nuestro bolsillo, pues unos neumáticos bajos de presión aumentan el consumo de combustible y reducen considerablemente su duración, incluso pueden provocar un reventón en marcha por un excesivo calentamiento.

Así que para evitar excusas vamos a dar una recomendación, la de llevar un manómetro de bolsillo en el coche (son muy baratos) y un consejo o pequeño truco para inflar correctamente los neumáticos cuando estén calientes.

Alguien dirá, oiga, que mi coche lleva un sistema de control de presión, ¿también lo necesito?, pues sepan que en algunas marcas de coches sí, pues avisan de la diferencia de giro de las ruedas usando los sensores del abs, pero no dicen de qué rueda se trata ¿surrealista, verdad?

Una vez comprado el manómetro, lo primero que hay que hacer es saber si tiene error de medida, y para ello es necesario contrastarlo con uno de precisión en un taller de neumáticos a diferentes presiones, por ejemplo 1,5 bares, 2,0 y 2,5 bares. Suponemos que es exacto.

Para comprobar la presión de los neumáticos lo primero que hay que hacer, si no los hemos perdido o nos los han robado, es desenroscar los tapones de las válvulas, maniobra para la que no es necesario mancharse las manos: se pueden usar unos guantes de plástico desechables de los que hay en las estaciones de servicio, o una herramienta especial, una especie de destornillador de vaso como el que llevan los Opel en la tapa de la boca del depósito de combustible o unos tapones especiales que llevan una válvula incorporada, una especie de tapita en el fondo y que hace innecesario desenroscarlos.

Pero antes de inflar a la presión correcta, ¿hay que adoptar alguna medida especial en el caso de que en alguna rueda haya perdido el tapón de la válvula? Pues sí, una muy sencilla para evitar que la suciedad acumulada en la válvula penetre en el interior del neumático e impida que la válvula haga un buen cierre: soplar la válvula para limpiarla con el aire a presión, igual que limpiaríamos el alojamiento de una bujía para evitar que entrase suciedad en la cámara de combustión al desenroscarla, y si no es posible esto, hacerlo al revés, es decir, presionar el obús de la válvula del neumático con el extremo de una llave para que el aire a presión que salga del neumático expulse toda la suciedad acumulada en la válvula.

Vamos con el pequeño truco para poner la presión adecuada a un neumático cuando está caliente. Lo primero que hay que hacer es medir la presión en frío con nuestro manómetro de bolsillo antes de usar el coche.

Basta con medir una rueda, por ejemplo la delantera izquierda. Elegimos una delantera pues en los coches de tracción delantera son las que más se calientan y porque este sistema de tracción es el extendido en los automóviles modernos. Y la izquierda porque es la que más a mano queda... ¿o no? Vamos a suponer que marca una presión de 1,4 bares cuando lo recomendado son 2,0 bares. Es decir, faltan 0,6 bares en la rueda delantera izquierda.

Cuando lleguemos a la estación de servicio, los neumáticos se habrán calentado y aumentado de presión, así que medimos de nuevo la presión del mismo neumático con nuestro manómetro y comprobamos que ha subido, hasta 1,8 bares. Bueno, pues a esta presión de 1,8 bares hay que sumarle los 0,6 que faltaban cuando lo medimos en frío, por lo que tendremos que inflar el neumático hasta una presión de 2,4 bares en caliente, que ya les decimos de antemano, cuando lo dejen enfriar se convertirán por obra de magia en los 2,0 bares recomendados.

Y con el resto de los neumáticos ¿cómo hemos de hacer? Pues con el otro neumático del mismo eje hay que inflar a la misma presión de 2,4 bares.

Y con los neumáticos del otro eje, el trasero en nuestro ejemplo, tenemos que calcular primero la presión equivalente en caliente. Si en frío la presión recomendada es por ejemplo 3 décimas menos que delante, es decir, 1,7 bares, pues las inflamos a 2,1 bares en lugar de 2,4 bares de las delanteras. ¿Sencillo, verdad?

Alguien puede preguntar ¿puedo usar el manómetro de la estación de servicio? Sí, pues así nos evitamos andar con dos manómetros, pero antes hay que comprobar dos cosas, que funciona bien y la diferencia de medida con nuestro manómetro. La diferencia de medida es muy fácil de calcular, si por ejemplo marca 1,7 bares en lugar de los 1,8 bares de nuestro manómetro sabemos que marca una décima de menos y que el neumático lo tenemos que inflar hasta 1,7+0,6 = 2,3 bares en el caso del neumático delantero en lugar de 2,4 bares si usamos nuestro manómetro.

¿Y para saber si funciona bien el manómetro de la estación de servicio? Pues basta hacer dos o tres lecturas seguidas de la presión en la misma rueda, y si la aguja siempre marca lo mismo, sabremos que es fiable. Otro sistema más "científico" es desinflar una o dos décimas el neumático y comprobar si el manómetro de la estación de servicio refleja correctamente esa variación en la presión.

Lo dicho, no hay excusas para no llevar los neumáticos con la presión correcta dependiendo de la carga y de la velocidad a la que vayamos a circular.

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