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Cambiar o reparar el parabrisas de mi auto

Gracias a las constantes mejoras tecnológicas, que se estalle un parabrisas hoy día es bastante más benigno que hace unas cuantas décadas atrás: son mucho más resistentes y si el daño es pequeño, en vez de cambiar el vidrio, puede repararse, a menudo con excelentes resultados. Entonces, la cuestión es: ¿cambiar o reparar el parabrisas del auto cuando sufre un estadillo? Para resolver el dilema, primero necesitarás averiguar el costo de ambas opciones y si tu seguro de auto cubre este daño.

A menudo las aseguradoras de autos reintegrarán la reparación si cuentas con un seguro con cobertura contra choques (collision) y de otros daños o cobertura extensiva (Comprenhensive):

-Por la porción de choque de tu seguro de auto si chocas y es tu culpa.

-Por el seguro del auto culpable del choque.

-Por la cobertura extensiva del seguro de tu vehículo, si el daño es porque algo le cae encima al vidrio, como una piedra del camino o una rama

Pregunta si tendrás que pagar o no el deducible y de cuánto es este. En algunos estados, por ley, las aseguradoras no cobran el deducible por hacer la reparación o cambio de un parabrisas dañado accidentalmente. Pero es mejor si esto lo averiguas cuando estás comprando o renovando la póliza.

Así no tengas que pagar el deducible -o este es menor que los costos totales- decide si te conviene presentar el reclamo. Un reclamo pudiera aumentar el costo de futuras primas: a veces no importa el monto de éste, mientras que otras aseguradoras aplican aumentos si los reclamos pasan de un monto dado.

Si el daño es pequeño, como una moneda de 25 centavos, es muy posible reparar un parabrisas sin dejar rastro; daños mayores suelen ameritar cambiarlo completo.

Pero además del costo, considera la calidad del trabajo que vayan a hacer. Un parabrisas mal sellado puede tener peores consecuencias que uno estriado: dejar filtrar agua dentro del auto o desprenderse si está mal colocado. Pide recomendaciones de personal calificado o empresas legítimas para este servicio al mecánico o al seguro mismo.

Rechaza proveedores que "aparezcan" sin ser llamados: pudieran ser estafadores que aprovechan que muchos seguros pagan por estas reparaciones y tratar de sobrefacturar servicios o inflar costos.

Evita dar información del seguro directamente a los proveedores. Mejor averigua el procedimiento a seguir y prefiere pagar tú al proveedor y presentar las facturas para su reintegro. Podrás controlar mejor el costo a pagar y evitar que alguien haga reclamos a tu seguro de los que tú no te enteres.

Recuerda que inflar los reclamos es un fraude de seguros y pudieras terminar siendo tú la responsable de las malas acciones de otros.

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